REVISTA DE SUSTENTABILIDAD

Las poblaciones de animales vertebrados en América Latina disminuyeron un 89% desde 1970

Las poblaciones de animales vertebrados en América Latina disminuyeron un 89% desde 1970
jueves 8 noviembre 2018

Un panorama inquietante sobre la pérdida de biodiversidad de la Tierra presenta el Informe Planeta Vivo 2018, que elabora cada año el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Sociedad Zoológica de Londres para mostrar la situación en que se encuentran las especies de vertebrados en el mundo.

El documento por primera vez entrega datos que abarcan desde el año 1970 y se desglosan en regiones biogeográficas, lo que permite tener un panorama preciso por grandes áreas territoriales.

Desde ese año, la pérdida promedio global de las poblaciones de animales vertebrados ha sido de 60%, y la región más afectada es la Neotropical, que en este informe incluye a toda Latinoamérica, menos el norte de México. En esta zona, entre 1970 y 2014 (último año considerado) la pérdida promedio alcanza a 89%. Le siguen en magnitud la región Indo Pacífico (India, el Sudeste Asiático, Indonesia y Oceanía) y África Tropical, con una merma de 64% y 56%, respectivamente.

Para el estudio se consideraron más de 7.500 poblaciones en las distintas zonas del mundo de casi tres mil distintas especies de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios.

La pérdida de poblaciones implica que hay menos diversidad genética de animales en un área, lo que afecta su sobrevivencia.

Respecto de las razones, el informe cita como la principal a la pérdida o degradación del hábitat, en especial por la deforestación o cambio de uso de suelo. Le siguen muy de cerca la sobreexplotación de especies, la contaminación, las especies invasoras, enfermedades y el cambio climático.

La mayor merma de poblaciones en la región latinoamericana corresponde a las aves, donde más del 65% de ellas, en promedio, han disminuido debido a la pérdida de hábitat. En el caso de mamíferos, reptiles y anfibios, desde 1970, la merma de poblaciones por este mismo motivo ha sido de poco más de 50%. En cuanto a los peces, el mayor motivo es la sobreexplotación, siendo responsable de casi 60% de la disminución de poblaciones.

En el caso chileno, el informe empleó datos de unas 100 poblaciones de 50 especies, como el huemul, el guanaco, la merluza, la anchoveta, la vicuña, la ranita de Darwin y el pingüino de Humboldt. Sin embargo, no están desglosados, sino que forman parte de la cuantificación regional, explica Ricardo Bosshard, director de WWF Chile. "El informe no presenta datos finos, sino que levanta información de cada país y continente para generar los índices gruesos globales".

Datos alarmantes

La merma no es tan grande en las regiones del hemisferio norte. Esto, según el informe, se debe a que allí el paisaje ya fue modificado y hoy se trabaja en su recuperación.

"Esto es una pesadilla hecha realidad", dice el biólogo Pablo Marquet, investigador del departamento de Ecología de la U. Católica, quien destaca que el informe está respaldado por más de 40 años de investigaciones de científicos de primer nivel mundial.

"Los datos son muy alarmantes, sobre todo para nuestra región. Esto implica un aumento en el riesgo de extinción y un potencial colapso de las tramas tróficas y ecosistemas. Si a esto se suman reportes recientes de disminuciones en insectos, el escenario es aún peor", afirma el especialista. "Si consideramos que nuestra manera de estar en el mundo está sostenida en el andamio de la biodiversidad, estos datos nos dicen que nuestra sociedad y modelo de vida está tambaleando".

El informe hace un llamado urgente a tomar acciones concertadas a nivel planetario. "Esperemos que nuestro país lo escuche, lo mismo que Brasil y el resto de los países del Neotrópico", señala Marquet.

Según Bosshard, esta edición del informe es muy relevante, dado que es la última previa al del año 2020, momento clave para las decisiones y acuerdos ambientales a nivel global. Durante ese año se esperan revisiones en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

En este sentido, tal como ocurrió con el cambio climático, dice, es necesario un acuerdo marco integral conforme al CDB, que impulse la acción pública y privada, y la restauración y protección de la biodiversidad y la naturaleza.

Fuente: El Mercurio

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